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Estos conceptos de “síntoma” y “síndrome” suelen ser usados en el ámbito de las ciencias de la salud, particularmente en el ámbito médico, psiquiátrico y psicológicos. Pero, ¿qué significan?

Los síntomas son manifestaciones emocionales y psicosomáticas que representan las unidades básicas constituyentes, o piezas individuales, de la enfermedad mental. Aquí aparece otro término: “psicosomático”, que hace referencia a cualquier manifestación que se presente tanto en el cuerpo como en la menta y las emociones.

En muchas ocasiones la dificultad se encuentra en saber reconocer si un síntoma debe ser tratado por la medicina o por la psicología. Lo mejor es consultar primero a un médico y, después de haber descartado algún problema corporal (fisiológico), si el síntoma persiste se puede consultar a un psicólogo o psicóloga.

Por otro lado, los síndromes son los conjuntos o constelaciones de síntomas que se manifiestan en un caso particular. En muchas ocasiones dejamos pasar muchos síntomas y los normalizamos a través del tiempo, sin notar que estamos dando la oportunidad a que un síndrome se vaya creando. Decir que un síndrome se va creando hace referencia a que se van acumulando síntomas que consideramos menores y sin emergencia alguna por tratarlos.

Cuando un síndrome se presenta, entonces creemos que surgió de la nada, aunque realmente se fue formando y posibilitando con ciertas conductas, rutinas y emociones asociadas a la enfermedad. Cuando la causa es médica, presentaremos algún dolor o dificultad para realizar ciertas acciones. Pero cuando la causa no es médica, entonces mentalmente ocultamos, evadimos o nos hacemos creer que no pasa nada cuando se presentan estos síntomas.

Es por esto que buscar atención psicológica tiene una mejor función cuando lo hacemos de manera preventiva. Para esto debemos tener la fortaleza para aceptar lo que no nos está funcionando, dificultando nuestras rutinas o al percibir que no vivimos bajo un estado de tranquilidad y equilibrio.

Los síntomas emocionales o mentales suelen presentarse con conductas de enojo, desesperación, tristeza, falta de comunicación, irritabilidad, problemas de sueño, etc., de manera continua y constante. Cuando este tipo de situaciones afecten tu vida diaria, lo más recomendable es consultar a un psicólogo y atender estos síntomas, antes de que posibiliten un síndrome que llevará a situaciones más graves y difíciles de tratar.

La acumulación de síntomas llevan a un síndrome que, si no se trata a tiempo y de manera preventiva, genera un trastorno que será diagnosticado por un médico-psiquiatra. Todo trastorno requiere de la evaluación y diagnóstico de un especialista en la materia. Los trastornos nos hablan de síndromes complejos y crónicos que la persona experimenta y sufre en la cotidianidad de su vida, pueden ser llevaderos y constantes, como extremos y peligrosos. Dependen de la personalidad de la persona y el momento preventivo en el que se les buscó tratamiento.

Para evaluar estos estados de ánimo, emocionales y conductuales te recomendamos realizar el siguiente cuestionario breve, anónimo y hecho para ti.


https://deriva.com.mx/individual/


Así podrás ir evaluando semana, tras semana tus estados emocionales. El objetivo es que vayas analizándote y considerando si necesitas o no ayuda de un profesional de la salud.

Debe ser tu decisión buscar esta ayuda y DERIVA es una herramienta para ti.


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