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Dentro de la psicología existe siempre el riesgo de (no) saber reconocer qué síntomas deben ser tratados desde el área médica o desde la terapéutica-psicológica. Este reconocimiento se da siempre en vía de encontrar lo que es mejor para cada persona, en el tiempo y momento adecuado. Dado que son muchos los síntomas que han sido estudiados a lo largo de la historia y son muchos los profesionistas que se dedican a tratar sus efectos, este reconocimiento es esencial. El reconocimiento se centra en saber determinar si las causas de uno o varios síntomas provienen de un factor médico o psiquiátrico. Algo que hizo bien la NOM-035 fue dejarle el análisis y tratamiento de estos factores a estas tres áreas profesionales.

Resulta entonces primordial para los profesionistas que se dedican al área de ayuda mental, actuar a tiempo y canalizar al paciente con un médico, psiquiatra o psicólogo. Es por esto que todo psicólogo debe estar al pendiente de los síntomas que presenta una persona, pues la atención puede ser parte de un problema médico o psiquiátrico. La división entre especialidades no significa que sea menos grave acudir con un psicólogo que cuando se requiere de un médico-psiquiatra. No es cuestión de saber qué tan mal o bien se encuentra la persona, sino de atender los signos que constituyen una malestar que ya resulta ser “visible”. Esta visibilidad nos habla de una relevancia percibida de manera personal y cotidiana. Es por esto que es importe que toda persona aprenda a reconocer los síntomas que constituyen signos de que “algo” no anda bien con su bienestar psicológico.

Por el momento nos centraremos más en hacer un repaso de los síntomas que más se han presentado en los primeros 6 meses de la pandemia por COVID-19. Esto con el objetivo que, desde un punto de vista ético, las personas pueda acudir con un profesional antes de que sus síntomas empeoren y afecten a las personas que lxs rodean. Por otra parte, reconocer cuando uno no está estable emocionalmente aumenta la posibilidad de que mejore con más rapidez y efectividad. Los profesionistas que laboran en la parte clínica son muchxs, es por esto que hay que saber a quién contactar en el momento adecuado. Dichos profesionistas suelen enfocar su práctica y estudios en los cuidados de la salud mental. Saber cómo y cuándo buscar ayuda o atención psicológica, es esencial desde el punto de vista de los individuos que lo viven desde una perspectiva cotidiana y mecánica.

Haremos ahora un resumen de las 6 situaciones más comunes en situaciones de crisis, con el objetivo de brindar recursos a las personas que nada o poco saben de salud mental. Estos son resultados de usuarios atendidos desde inicios del 2020 hasta los atendidos durante la pandemia por COVID-19 en México. La labor de DERIVA notó un incremento en la sintomatología de las personas que buscaban atención psicológica. Las 6 situaciones más presentadas son las siguientes.

Es importante hacer notar que la mayoría de las personas sufrimos, en algún momento de nuestras vidas, algunas características de los síntomas presentados aquí. Al no experimentarlas continuamente y sin extremos tan drásticos, las consideramos como eventos pasajeros y sin tanta importancia. Pero en ocasiones no bajan estos síntomas, sino que empeora. Al no darles atención, estos síntomas suelen crecer hasta volverse problemáticos para nosotros mismos y nuestro entorno. Definir el cuándo resulta “normal” y cuándo ya comienza a ser un “problema” es algo que requiere la comprensión sobre algunos temas; dichas herramientas son las que el artículo ofrece.

Por lo mismo daremos un repaso a situaciones comunes y problemas psicológicos que pueden tratarse de manera preventiva. Esto servirá para ubicar y considerar, desde una posición individual y personal, las características más relevantes que ayudarán al lector a considerar si necesita ayuda psicológica o no. La información presentada a continuación no es exhaustiva y está reducida para que, de manera práctica y comprensible, cada persona pueda darse una idea de las variables a considerar ante su situación o la de personas cercanas a ella, en caso de que se esté presentando un cuadro de síntomas que sea relevante notar y atender con un especialista.



1) Trastorno de pánico: experimentar repetidos episodios breves de temor intenso, acompañados por síntomas físicos.

Duración: un mes o más.

Discapacidad social: dificultad de labores físicas.

Malestar físico: mareos, debilidad, desesperación, temor intenso.

Nota: que no se junte con consumo de alcohol, sustancias, falta de sueño, depresión.

2) Trastorno de ansiedad: sentimiento de tensión o ansiedad gran parte del tiempo y preocupación por muchos temas.

Duración: 6 meses o más.

Disfunción laboral, educativa, social y personal.

Nota: que no exista consumo de alcohol, sustancias, falta de sueño, depresión.

3) Trastornos del estado de ánimo: casi todos los individuos experimentan depresión en algún momento, pero algunos también sufren de exaltaciones emocionales. Cuidar mucho cuando existan intentos de suicidio o de dañar a otras personas.

Duración: un mes o más.

Discapacidad social: dificultad de labores físicas.

Malestar físico: sueño, debilidad, pérdida de interés, agresividad, falta de control de impulsos, etc.

4) Trastorno depresivo mayor: sentimiento de tristeza, perdida de interés, fatiga, incapacidad para concentrarse, culpabilidad excesiva, deseos de muerte o suicidio.

Duración: todo el tiempo, dos semanas o más.

Disfunción laboral, social o personal.

Nota: que no se junte con consumo de alcohol, sustancias o trastornos físicos.

5) Trastorno obsesivo-compulsivo: inquietud por pensamientos o conductas repetidas que pueden parecer sin sentido, incluso para sí mismos.

Duración: 1 hora o más cada día.

Disfunción laboral, social o personal.

Nota: que no se junte con consumo de alcohol, sustancias, falta de sueño, depresión.

*Las obsesiones son ideas recurrentes indeseables que se entrometen en la conciencia.

*Las compulsiones son comportamientos y ciclos repetidos que siguen reglas, cuyo objetivo es aliviar la tensión; dichas conductas no son razonables y ocurren automáticamente.

6) Trastorno de estrés postraumático: revivir de forma repetida un evento traumático intenso, quizá en sueños o evitando temáticas específicas; suelen tener actitudes pesimistas y experimentan síntomas de hiperactividad fisiológica.

Duración: un mes o más.

Disfunción social, laboral o personal.

Nota: que no se junte con consumo de alcohol, sustancias, falta de sueño, depresión. Ni con lesiones cerebrales o trastornos del estado de ánimo.

Atender los factores relevantes a la psicología es primordial. La necesidad social de concientizar a las personas sobre factores psicológicos es entonces el objetivo de este breve resumen.

*En caso de buscar ayuda o guía para encontrar la atención adecuada, puede consultar la siguiente página: www.deriva.com.mx

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