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Las creencias pueden ser sentimientos de certeza acerca de algo que consideras verdadero. Sin poseer evidencias de algo, puedes afectar a los demás y a tu propia percepción con solo creer. Desde esta perspectiva, cualquier objeto, cosa, situación o persona que nos rodean, puede sufrir un cambio por tus creencias. Esto no significa que con sólo creer, con el esfuerzo del pensamiento, se generen modificaciones. Lo que significa es que nuestras creencias nos llevan a generar acciones o a evitar acciones que modifican el contexto de objetos y personas que nos rodean.

Tus creencias son lo que te hace progresar o lo que te impide avanzar, tú decides con cuales te quedas. Por tanto pueden ser potenciadoras o limitantes. Las primeras nos dan confianza en nosotros mismos y en nuestras capacidades, permitiéndonos generar cambios en torno a lo que nos rodean. Las segundas nos quitan energía y no nos dejan avanzar, ni afrontar ciertas situaciones. Nuestra mente es como una gran fábrica de crear creencias.

Cuando sentimos miedo, nuestra mente nos inunda de creencias limitantes como: “no lo merezco”, “no puedo”, “estoy en peligro”, “una entidad está ahí para hacerme daño”, “todavía no soy capaz de conseguir u obtener eso”, etc. El poder de nuestras creencias cuando partimos del miedo genera un tipo de magia limitante. Desde este ejemplo, podemos ver que somos afectados por nosotros mismos y podemos afectar nuestro entorno. Esto no quiere decir que nos libremos de llevar a cabo una acción específica, por lo que debemos cuidarnos de no procrastinar y esperar que las cosas que deseamos nos ocurran. Desde esta posición, la magia es entendida como la potencia de actuar o de limitarnos.

Por lo que debemos recordar que:

    •       Tenemos la capacidad de afectar y ser afectados
    •       Podemos usar nuestras creencias para potenciarnos o limitarnos

Ser cuidadosos con nuestros pensamientos y creencias se convierte en una responsabilidad continua. Lo que hoy pensemos o afirmemos se convertira en una creencia que justificará acciones en nuestro futuro. Ya sea que creamos poder o no poder realizar algo, ya sea que supongamos merecer o no, nuestras creencias actúan como una fuerza que mágicamente se manifestará.

Un breve ejercicio que puede ayudarte:

      Párate un momento. Mira en lo profundo de tu corazón. Examina lo que consideres que es verdadero y pregúntate:

¿Mantienes algún tipo de creencias que te depriman y limiten o te motiven a actuar?

¿Cuáles son tus “yo puedo” y tus “yo no puedo”?

¿Existen algunos aspectos de tu vida que pudieran beneficiarse al pensar algo de manera diferente, es decir, al cambiar tu creencia sobre ellos?

Si vas a utilizar la fuerza de tu mente, utilízala para formar creencias que generen la magia de potencias acciones que no te limiten.

Algunas veces, sólo necesitamos una mínima porción de magia para cambiar nuestra vida.
deriva.com.mx
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