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¿La tranquilidad es algo que está ahí y se obtiene o adquiere, como se adquiere un objeto? No. La tranquilidad es un estado que se va creando con nuestras acciones cotidianas.



Ante la situación de encierro y de pandemia por COVID-19, muchas dinámicas han cambiado para todas las personas en general. A muchas les ha sentado bien y a muchas otras no les ha caído tan bien. En muchas ocasiones son sólo algunos factores los que nos afectan, en otros casos es la totalidad de la dinámica de encierro que modifica nuestra vida diaria, nuestras costumbres y gustos. De una u otra manera todos nos hemos visto afectados, ya sea para bien o para mal.

Pero en medio de todos estos cambios existe un estado que buscamos desde mucho antes de la pandemia: tranquilidad. Si queremos sentirnos tranquilos lo primero que debemos entender es que la tranquilidad no es un logro, es un estado que es parte de nuestra naturaleza. No tiene que lograrse, sólo debe reconocerse y recordarse.

Dado que la tranquilidad es posibilitada por la claridad, primero debemos clarificar nuestras acciones en el día a día de nuestras vida. ¿Qué hacemos al despertarnos? ¿Qué y en qué horarios comemos, trabajamos, descansamos, etc?

Es en lo más simple de nuestra vida cotidiana cuando realizamos actividades que no deseamos o no nos sirven. La calidad de las comidas que hacemos al día, el tipo de aplicaciones que usamos en nuestro celular, las formas en las que evitamos tocar temas con familiares, amigos o compañeros de trabajo, etc. Toda acción, por muy pequeña que sea, se acumula en un costal de prácticas que van mermando nuestra eficacia y productividad mental.

Por lo que será benéfico hacer una lista de nuestra rutina diaria:

1) Horarios en los que nos despertamos, tomamos siestas, nos dormimos, trabajamos, vemos la televisión, comemos, hablamos con familiares o amigos.
2) Comidas de todo lo que ingerimos y hacemos que nuestro cuerpo procese, desde desayuno, almuerzo, comida, cena y meriendas, hasta el café, té, alcohol, agua, postres, dulces, cigarros, chicles, etc.
3) Comunicación: la facilidad y formas con las que hablamos, mandamos mensajes, realizamos trabajos y tareas, el cómo expresamos emociones o pensamientos, el cuándo nos comportamos de determinada manera para que la otra persona lea e interprete que no nos pareció algo que hizo o dijo, la definición de límites sobre prácticas cotidianas al interactuar con conocidos en nuestros hogares o lugares de trabajo.

Al generar una lista de estos tres puntos se acumulará una cantidad inmensa de datos, que podremos ver desde una posición objetiva con el propósito de cambiar, modificar o quitar ciertas prácticas de la lista. La lista deberá ser larga. Sólo la veremos nosotros mismos, por lo que será un ejercicio personal y privado. Hay muchos otros temas, por lo que se podrá generar una lista de temas de todo tipo. El objetivo es mejorar y cambiar las prácticas que posibilitan el estado de tranquilidad en nosotros.

Sólo debemos cuidarnos de no confundir el placer con la tranquilidad. Y si uno se encuentra en un estado en el que se le dificulta sobrellevar su vida cotidiana, puede acudir a realizar su cita con psicólogos especializados en ayudar a todo tipo de casos en cualquier zona de la república mexicana.
deriva.com.mx/citas/

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2 Respuestas

    1. Ver la televisión antes de dormir no es algo malo. Lo malo uno lo define de acuerdo a las prácticas que va generando en su vida cotidiana. Si ver la televisión en la noche se convierte en un hábito que te lleva a desvelarte y no rendir al siguiente día, entonces es un práctica que se puede modificar para tu bien. Cada persona va definiendo sus hábitos y modificandolos a su beneficio.

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